Conocer chicas – 16977

Herrera Díaz, nacido entre los tenues cerros y los riachuelos de un paradisiaco lugar llamado Santa Inés, perteneciente al municipio de San José de la Isla, Zacatecas, el 7 de julio de Municipio y cabecera municipal que el 1 de enero de pasaron a llamarse Genaro Codina. La historia vivida siempre aporta aunque sea un simple fragmento del rompecabezas del pasado, a veces incluso de un pasado no tan reciente. En esto tenemos innumerables ejemplos. Reconozco que entre los géneros escritos, éste que enlaza literatura e historia es uno de mis preferidos, cómo no recordar Memorias de Ultratumba de Chateaubriand, Flecha en el Azul, de Koestler, Los Recuerdos del Egotismo de Stendhal y tantos otros. Permitidme hacer una simple y somera introducción. Fermín S. Herrera Díaz nació en el municipio de San José de la Isla, trastocado por las fobias regeneracionistas en Genero Codina quien ni siquiera aquí nació.

Cabe

Ya evocando los pavorosos fantasmas de una época de calamidades y de errores, ya infundiendo en el alma el desaliento y la duda? Porque el 16 de Septiembre de no fue el primer día de nuestra edad política, ni aquel grito fue el origen de la independencia; y porque de esta independencia que vino después, se ha hecho un uso aciago y fatal. El corifeo de ella ni en sus palabras, ni en sus acciones, manifestó que su alzamiento tuviese estas tendencias. No calificaremos ángel levantamiento, que se inauguró con denial pocos desastres, ni entraremos en el examen de los hechos que le sucedieron, harto presentes todavía en la memoria de los que los alcanzaron. Tristes y desconsoladores como todos los que turban el sosiego de las sociedades, como todos los que producen odios entre hermanos, como todos los que hacen derramar sangre y ocasionan crímenes, los acontecimientos de aquella edad fueron severa e imparcialmente juzgados por los hombres pensadores del país, que lejos de tomar parte a favor de la causa incomprensible de los primeros insurgentes, la combatieron con todas sus fuerzas hasta dejarla aniquilada.

Friendship

El aire que entraba por la batiente del automóvil era como una baza invisible que peinaba con sus yemas el oscuro cabello de Laura. Su boca hacía una pequeña mueca que no era propiamente una sonrisa, estrella una semilla de ésta. Sus luceros estaban entrecerrados, procurando que sus largas pestañas protegieran un poco el aeróstato ocular.

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