Conoce chicas jovenes rozando

Los caminos del señor son inescrutables. Esta historia viene a mi memoria de repente. Es una cosa extraña la forma en que funciona nuestro cerebro. Pasan las cosas y pasa el tiempo. Sucedió en un pequeño pueblo olvidado, de esos que se van desmoronando poco a poco, con casas faltas de pintura, calles llenas de huecos, parques que las yerbas se apoderaron de ellos y perros que hacen sus necesidades en las aceras medio destruidas, donde había una iglesia también maltratada por el tiempo y el abandono, donde un anciano sacerdote persistía en continuar predicando la palabra del señor. El pobre anciano dabas sus misas sin feligreses y cuando salía a dar un paseo por aquellas ruinas siempre se encontraba con algunos niños que hasta piedras le lanzaban. Pero un día la Iglesia Católica comenzó a tratar de resurgir de sus ruinas y empezó a trabajar por cambiar aquella situación. Le llegó la jubilación al sacerdote anciano y en su lugar enviaron a aquel pueblo perdido a un nuevo sacerdote.

Preparado? Citas

De niño escuché muchas veces el anécdota del nomadismo forzado que sufrió mi madre cuando era apenas niña; una experiencia dolorosa que ella siempre describía con algo de nostalgia y abundante de fantasía, fantasía que la chiquita de entonces usaba a modo de defensa mental y que la adulta seguía insuflando para hacer significativo lo vivido. En mi mente infantil se fue formando un mosaico de estampas maravillosas de esas correrías, y todavía admiración por ese abuelo nómada que murió en forma inverosímil. El yayo era un liberal extremista que en noches de tragos podía hacerse matar en defensa de unos ideales prestados que apenas podía comprender.

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